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Qué es Todos Comen, el sitio web para comprar comida que vincula a productores populares y consumidores

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Todos Comen es un espacio que vincula a productores populares de alimentos y consumidores. Creado hace dos años, al calor de la pandemia comenzó a comercializar puerta a puerta, llevando a domicilio productos de empresas familiares, cooperativas y empresas recuperadas.

Un imaginario instalado nos dice que comprar por esta vía de las comercializadoras alternativas es comprar más barato: si se vende sin intermediarios, los precios deberían bajar. Pero la idea necesita ser dotada de mayor complejidad si se quiere que aguante el peso de lo real. “Para el consumidor, comprar a una comercializadora alternativa es sumarse a un proyecto que lo va a conducir a productos de cooperativas y pequeñas empresas; saber que su dinero se va a destinar en un 80 por ciento a retribuir al productor…y finalmente comprar sin pagar más que en un supermercado. Y eso es muchísimo”, asegura Enrique Martínez.

El que habla es ex titular del INTI, actual coordinador del Instituto de Producción Popular y Todos Comen, cuya tienda online puede visitarse ingresando a https://todoscomen.produccionpopular.org.ar Allí hay un listado de productos cooperativos y un carrito de compras que pone a la mercadería de los productores populares a un click.

El programa Todos Comen propone una política clara en beneficio de los productores: el 80 por ciento del precio final al consumidor queda para quien produce. El 20 por ciento restante es dedicado al servicio del que presta el distribuidor popular, en este caso Todos Comen, que realiza las tareas de comercialización, administración, embalaje, envíos. El costo que carga el productor es el flete hasta el depósito del Mercado Central desde donde opera el programa del IPP.

La plataforma digital se puso en marcha a fines de 2020 y es la última apuesta del programa que, desde mediados de 2018, viene construyendo otras alternativas de vinculación entre productores populares y consumidores: almacenes populares, grupos de consumo popular organizado y bolsones para empresas y sindicatos.

La propuesta de e-comerce cumplió su primer mes de funcionamiento para los consumidores de la Ciudad de Buenos Aires y buscará ampliarse durante enero al Gran Buenos Aires y el interior bonaerense para seguir luego por el resto del país. Los productos que se pueden conseguir son todos los de almacén: lácteos, alimentos no perecederos, aceitunas, aceites, mermeladas, yerba. En un futuro se podrían sumar los frescos (frutas y verduras). La posibilidad está en comprarlos por unidad, por cajas promocionales o por bulto a precio mayorista. La compra mínima es de dos mil pesos y el pago debe realizarse mediante una transferencia bancaria o con tarjeta de crédito, débito y hasta la Alimentar.

Martínez señala que los primeros pasos dados con el servicio puerta a puerta en Ciudad de Buenos Aires –los pedidos se realizan de sábado a jueves y se reciben martes, miércoles o jueves siguiente– mostró que el sistema puede sustentarse con “unos pocos miles de consumidores responsables y populares”. Así llama el titular del IPP a quienes deciden “no seguir haciéndose más pobres a futuro, cada vez que le compran a un hipermercado o cada vez que le compran a una marca líder, que son los que definen la inflación del mes siguiente”. Por su parte, el distribuidor popular tiene una misión: “No buscar generar ganancias a expensas del productor, sino prestar un servicio”.

Hasta el momento, en las góndolas virtuales de Todos Comen pueden encontrarse cooperativas yerbateras de Misiones (Orembaé y Grapa Milenaria), cooperativas de productores de mermeladas de Jardín América (Misiones) y de El Hoyo (Chubut), productores de aceite de oliva de Catamarca y La Rioja (La Sanagasteña); una cooperativa arrocera del norte de Entre Ríos (San Salvador), una cooperativa aceitera de La Matanza (Aceitera La Matanza), néctares y tomates triturados de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza; productos frescos, legumbres de grandes cooperativas nucleadas en Agricultores Federados Argentinos (AFA) y productos de empresas Pymes familiares como la fábrica de fideos secos de la localidad bonaerense de Lobos (Monte Lirio) o la empresa láctea Yatasto de Navarro (Buenos Aires).

¿Vale la pena meterse a armar una comercializadora alternativa? ¿Existe la brecha para instalarlas y hacerlas crecer? Martínez asegura que sí, pero sugiere que la fórmula requiere de consumidores conscientes de que toda compra tiene una dimensión política.

“La de defender a cooperativas que están luchando contra los grandes grupos. En la Argentina hoy hay sólo un molino obrero y dos cooperativas de aceite, en la carne hay que trabajar con productores de cerdos cooperativos. Todos Comen es un intento de cambiar sistemas y culturas del consumidor en la práctica. Con dos mil familias en la Ciudad que nos compren todos los meses y lo difundan, lo podemos demostrar”.

Fuente: Página/12 y Agencia Tierra Viva

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